Las noticias falsas y sus efectos psicológicos

Las noticias falsas y sus efectos psicológicos

La guerra de información y las noticias falsas no son nada nuevo, pero el ciclo de noticias sin parar y nuestro acceso a ellas sí lo es. “Toda guerra se basa en el engaño”, declaró el antiguo estratega militar chino Sun Tzu en El arte de la guerra (escrito en el siglo V a.c.). Y el engaño se remonta aún más atrás, quizás a Adán y Eva, lo que quiere decir que las campañas de información distorsionada e influencia no comenzaron con las pasadas elecciones presidenciales o el plebiscito por la paz. Lo nuevo (y real, por cierto) es la difusión de noticias falsas, a través de nuestro ciclo de noticias de 24 horas y nuestro acceso ininterrumpido a ellas.

Según Ana María Córdoba Acosta y Luisa de los Ángeles Betancourt Castro, docentes de la Especialización en Investigación de Mercados y Consumo de la Universidad El Bosque, las noticias falsas o fake news siempre han existido, a través de nuestra historia; sin embargo, se han popularizado y en ciertas circunstancias se han incrementado. Estos falsos rumores se convierten en realidad para muchos, lo cual se conoce como la Psicología del Bulo.

“El bulo no se da de manera incondicionada, tiene un propósito al ser creado; además previamente se caracteriza el público objetivo, al cual se dirige la información, es decir se identifica su manera de pensar, sentir y actuar para tener un diseño preciso del contenido que se va a difundir. Si observáramos el origen de estos falsos rumores, siempre existen intereses, desde lo más simple e inocente hasta algo premeditado y por supuesto, calculado” añaden.

Las noticias falsas han venido produciéndose y manteniéndose, gracias a que el mayor impacto que tienen es de carácter emocional, con lo cual se pretende generar en el receptor, consumidor o usuario de la noticia, emociones desagradables e intensas, como el miedo, la indignación y la rabia, entre otras, que no facilitan el proceso de toma de decisiones racionales.

El auge de Internet y las redes sociales ha agravado el problema de las noticias falsas. El modelo de noticias tradicional, en el que un pequeño número de medios atendidos por periodistas capacitados que entrevistan fuentes confiables y luego verifican la información, antes de su publicación, se ha visto alterado por el entorno actual de los medios. Hoy en día, es bastante fácil que las teorías de conspiración y los rumores se difundan, a través de canales que son múltiples, mensajes que son continuos y un entorno que a menudo pasa por alto información contradictoria. Nos enfrentamos, muchas veces, a mensajes paradójicos, y puede resultar más fácil aferrarse a una ficción más simple que diseccionar una realidad más compleja.

Cuando estamos expuestos a noticias falsas de manera permanente en las diferentes redes o medios, estos falsos sucesos se convierten en un apalancamiento y dan la posibilidad al usuario de exteriorizar y encontrar referentes con los cuales identificarse y relacionarse masivamente, a partir de sus emociones y generar una fuente de reconocimiento e incluso estatus, en la medida que se produce un gran eco o una gran réplica de su mensaje, consiguiendo aliados que automáticamente también multiplican la información.

“De otra parte, las noticias falsas con contenido positivo no suelen ser tan rápidamente difundidas y acogidas, dado que generan emociones agradables, como alegría, serenidad, gratificación, entre otras. Estas están asociadas con el bienestar y la comodidad y, en consecuencia, no estimulan un comportamiento que busque modificar o manifestarse ante la circunstancia; mientras que las emociones desagradables están más asociadas con la supervivencia y generan una respuesta de inconformidad y de cambio”, añaden las docentes.

Esta nueva era de noticias falsas no va a desaparecer, pero tenemos el poder de adaptarnos. ¿Las redes sociales lo estresan? Desenchúfese. ¿Son las noticias demasiado constantes y confusas? Apague el dispositivo. Y quién sabe, tal vez la misma tecnología que contribuyó al problema pueda venir al rescate. Posiblemente, en poco tiempo, habrá una aplicación que elimine las noticias falsas.

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